Descubrí cuáles son los principales miedos de los Niños/as ante una cirugía según su edad y cómo prepararlos emocionalmente.
Una cirugía puede despertar muchas emociones en los niños: miedo, incertidumbre, curiosidad, tristeza o preocupación. Pero no todos viven esta experiencia de la misma manera.
Lo que asusta a un bebé no es lo mismo que preocupa a un niño de cuatro años o a uno de diez. A medida que crecen, cambia su forma de comprender lo que sucede, de expresar sus emociones y de anticipar aquello que todavía no conocen.
Por eso, preparar emocionalmente a un Niño/a para una cirugía implica comprender qué necesita según su etapa de desarrollo.
La edad es una orientación importante, pero también debemos tener en cuenta su personalidad, sus experiencias médicas anteriores, su capacidad de comprensión y las características de la intervención.
De 0 a 1 año: la seguridad está en el contacto
Durante el primer año de vida, los bebés todavía no comprenden qué significa una cirugía. Sin embargo, perciben los cambios en su entorno, las sensaciones físicas y la presencia o ausencia de sus figuras de referencia.
¿Qué puede generarles malestar?
Los ambientes desconocidos, los ruidos, las manipulaciones médicas, la alteración de sus rutinas y la separación de sus cuidadores pueden provocar inquietud.
¿Cómo podemos acompañarlos?
Aunque todavía no comprendan nuestras explicaciones, hablarles con una voz suave y familiar puede transmitirles tranquilidad.
El contacto físico, las caricias, sostenerlos en brazos cuando sea posible y mantener algunas rutinas habituales pueden ayudarles a sentirse seguros.
¿Con cuánta anticipación prepararlos?
No es necesario explicarles la cirugía con días de antelación. La preparación se centra principalmente en el momento presente, ofreciendo contacto, calma y una presencia familiar.
De 1 a 3 años: el miedo a separarse
A esta edad, los niños comienzan a comprender muchas palabras, pero todavía tienen dificultades para entender el paso del tiempo.
Uno de sus principales temores puede ser separarse de sus padres o cuidadores. Incluso pueden interpretar que quedarse en el hospital significa que los están dejando solos.
¿Qué puede preocuparles?
La separación, los rostros desconocidos, los procedimientos médicos y los cambios en sus rutinas.
¿Cómo podemos acompañarlos?
Es importante explicarles lo que va sucediendo con frases breves y sencillas.
Podemos decirles:
«Vamos a ir al hospital para que los médicos te ayuden. Voy a estar con vos todo el tiempo que me permitan y, si tenemos que separarnos un ratito, te voy a explicar qué pasará después».
Llevar un peluche, una mantita o algún objeto familiar, siempre que el hospital lo autorice, también puede ofrecerles seguridad.
¿Con cuánta anticipación prepararlos?
Como orientación, uno o dos días antes de la intervención suele ser suficiente. Las explicaciones deben ser concretas, repetirse cuando sea necesario y centrarse en lo que ocurrirá próximamente.
De 3 a 5 años: cuando la imaginación despierta nuevos temores
Durante esta etapa, la imaginación ocupa un lugar muy importante en la manera de comprender el mundo.
Los niños pueden sentir miedo a las agujas, al dolor, a los aparatos médicos o a quedarse solos. También pueden interpretar equivocadamente que la cirugía es un castigo por algo que hicieron.
¿Qué puede preocuparles?
La separación de sus padres, el dolor, la anestesia y todo aquello que no conocen o no comprenden.
¿Cómo podemos acompañarlos?
Es fundamental explicarles que la cirugía no es un castigo y que los médicos están allí para ayudarlos.
Podemos contarles, por ejemplo:
«Durante la operación, un médico especial te dará unos medicamentos para que no sientas dolor mientras te operan. Después, los médicos te cuidarán mientras te despertás y te ayudarán si algo te molesta».
El juego simbólico puede convertirse en un gran aliado.
Jugar a los médicos, tomarle la temperatura a un muñeco o representar una visita al hospital permite familiarizarse con la experiencia y expresar emociones.
¿Con cuánta anticipación prepararlos?
Entre tres y cuatro días antes de la cirugía puede ser un buen punto de partida.
Las explicaciones deben ser sencillas y acompañarse de cuentos, dibujos o juegos que ayuden a comprender lo que sucederá.
De 6 a 12 años: preguntas, preocupaciones y necesidad de comprender
A medida que crecen, los niños desarrollan una mayor capacidad para comprender las enfermedades y los procedimientos médicos.
Sin embargo, esta comprensión también puede dar lugar a nuevos temores.
¿Qué puede preocuparles?
El dolor después de la operación, la anestesia, la posibilidad de no despertarse, los cambios en su cuerpo o las consecuencias de la intervención.
También pueden sentir vergüenza ante determinadas exploraciones médicas, preocuparse por su intimidad o preguntarse cuánto tiempo estarán alejados de la escuela y de sus amigos.
¿Cómo podemos acompañarlos?
A esta edad es importante ofrecer información clara, honesta y adaptada a sus preguntas.
Podemos explicarles cómo funciona la anestesia, quién se encargará de cuidarlos y qué pueden esperar después de la intervención.
Si preguntan por los riesgos, conviene responder sin alarmarlos, pero evitando prometer que algo es imposible. El equipo médico puede ayudarnos a explicar las medidas de seguridad de manera adecuada.
También es fundamental respetar su intimidad, explicarles por qué se necesita una exploración y permitirles expresar cualquier incomodidad.
¿Con cuánta anticipación prepararlos?
Entre una y dos semanas antes de una cirugía programada puede ser una referencia útil.
Utilizar calendarios, libros sobre el cuerpo humano o materiales educativos puede ayudarlos a organizar la información y anticipar lo que ocurrirá.
Además, es importante escuchar sus preguntas sobre la escuela, los amigos, las visitas y el regreso a sus actividades habituales.
Cada Niño/a necesita su propio tiempo
Aunque existen recomendaciones generales según la edad, no hay una fórmula única para preparar emocionalmente a todos los niños.
Algunos necesitan hacer muchas preguntas. Otros prefieren recibir información poco a poco. Hay quienes expresan sus emociones hablando y quienes lo hacen jugando, dibujando o buscando mayor contacto físico.
Lo importante es observar, escuchar y adaptar nuestro acompañamiento a sus necesidades.
Preparar no significa anticipar todos los detalles, sino ofrecer la información y la seguridad emocional que cada niño necesita para comprender lo que está viviendo.
Desde Al Hospital con Amor creemos que cada niño merece vivir los procesos de enfermedad y hospitalización con información, respeto, escucha y acompañamiento emocional. Porque cuidar también significa estar presentes en cada emoción.
Si necesitan más ayuda pueden escribirnos a: info@alhospitalconamor.com
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